Contaminación por ruido: el tubo de escape

¿Por qué existe demanda de vehículos deportivos más ruidosos? ¿Por qué se confunde la potencia con el ruido? ¿Por qué atrae tanto hacer ruido?

 Soy usuario de motocicletas desde hace muchos años. No comprendía el afán de muchos, ya fuera de ciclomotores o de las más modernas motocicletas, por vaciar escapes o sustituir el de serie para ganar en ruido. ¿Por qué no cambias el escape? Es la pregunta de otros moteros que llevo escuchando desde que era adolescente. Porque siempre se baja de potencia. Bien en bajo régimen, en altos o en toda la gama.

El otro día en la Fórmula 1 estaba un ingeniero mecánico explicando a grandes rasgos el funcionamiento de un tubo de escape del monoplaza del equipo Hispania. Estaba a punto de explicar la resonancia, pero dijo que era complicado y no quiso entrar. El caso es que el escape desarrollado por el fabricante para un motor concreto es de una precisión muy alta y muy estudiada. Lo que no contó es que cada curva, cada cota, grosor, tanto externos como internos no son solo para atenuar el sonido, sino para favorecer la extracción o vaciado de los cilindros mediante la onda acústica que se genera en su interior, su frecuencia y resonancia. Esto quiere decir que cualquier modificación en el escape, desde una simple abolladura pasando por lo que hacen algunos de vaciarlo, o cambiarlo por otro más ruidoso, afectará al rendimiento del motor. Luego lo vuelven a sustituir temporalmente solo para pasar la ITV y vuelven a montar el modificado.

Aunque la moto o coche “ande” menos, no lo reconocen o no quieren hacerlo. Prefieren perder potencia, par motor, linealidad en la entrega, progresividad o elasticidad para un uso polivalente (ciudad, carretera, circuito) a cambio del estruendo y  teórico uso solo en circuito con toda la potencia arriba. Lo que sea antes de que su deportiva suene a “scooter  grande”. No digo que lo hagan todos, pero conozco algunos.

Es sabido que los niños hacen ruido ante sus padres cuando quieren hacerse notar, por celos, para que les echen cuenta en exclusiva. Los mayores parece ser que también, cuando tocan el claxon en la calle aunque no sea por tráfico. O en ocasiones señaladas cuando muchos salen a la calle a festejar la victoria del equipo. Quizás sea porque queremos la libertad de poder hacer ruido aunque no nos guste el ruido de los demás. Quizás sea un símbolo de poder, una expresión de agresión para los emocionalmente inmaduros. Quizás en el fondo sea la suma del egoismo, pérdida de valores y pérdida de educación de la sociedad. Esta quiere vehículos más deportivos, más potentes, sobre todo más ruidosos (algunos con caros equipos HiFi de discoteca que ocupan el maletero por completo) y cada uno poder asi destacar sobre los demás. Algunas teorías incluso asocian el concepto de emisión de ruido como reclamo para el apareamiento, según el psiquiatra de Harvard, Dr. Armand Nicholi, de la Asociación Psiquiátrica Americana.

Si las leyes identificaran estas infracciones y no las consintieran, si las autoridades aplicasen la Ley y las Ordenanzas municipales, quizás se solucionaría parte del problema. Yo mismo denuncié en su día, para comprender que la policía no hace NADA. El ruido se considera un mal menor. No tiene lógica alguna que en la ITV no se admita pasar el coche con una fisura por óxido en el escape, en cambio sí se pueda llevar una discoteca ambulante en el maletero, o una alarma normalita de 120dB. Cuando entren en funcionamiento serán agresiones con violencia para todo el vecindario.

 

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